sábado 9 de abril de 2011

¿PRIMARIAS YA?... ¡NO!


Lanzar un candidato cuando faltan casi dos años para las elecciones puede ser una locura. Expongo a continuación algunas razones:

1.- Venezuela es un país de opinión pública volátil. Tiene además un gobierno que controla el dinero, los medios y las instituciones y que todavía no ha visto suficientemente erosionada su popularidad. En estas condiciones, una batalla electoral larga, sería como lanzar al ruedo a un torero sin cuadrilla y sin capote y obligarlo a enfrentar un toro al que no le han tallado los pitones. Tendría que ser mago para sobrevivir.

2.- El venezolano no vota por un programa de gobierno o por haber hecho sesudos análisis sobre la grandeza o la eficiencia del candidato. Vota con las emociones, la rabia, el afecto ( por eso eligieron a Chávez en lugar de elegir a Salas Romer, gobernador con experiencia y éxitos probados). Así, pues, para ganar en el 2012 hace falta un candidato que conquiste al país con un flechazo, no con primarias. 

3.- En países como Venezuela, sin partidos ni doctrinas políticas institucionalizadas, la volatilidad de la opinión pública es altísima. Lo más fácil es, entonces, perder el afecto de los electores. Algunos dicen que  esa frivolidad se debe a que el venezolano juega a ganador. Es posible, pero lo que si parece evidente es que su lealtad política es mínima, por ello, la candidatura de oposición para 2012 debería definirse en el momento justo, ni antes ni después. ¿Cuándo es ese momento? No lo sé, pero no es ahora. Un candidato elegido hoy, sin campaña, sin haber recorrido el país ni enamorando al pueblo corre el riesgo de convertirse en un candidato volátil como la espuma. Recordemos a la pobre Irene Sáez.   

4.- Ganar las elecciones de 2012 sólo será posible si alguno de los posibles líderes deja de ser un candidato de la oposición para convertirse en un candidato de los venezolanos. Un candidato que conquiste a los indiferentes y a los decepcionados y ese candidato todavía no existe, hay que crearlo y crearlo de aquí al momento de las primarias, que se convertirían así en el mecanismo mediante el cual sería legitimado. Si así ocurren las cosas no habrá trampa que lo alcance.

Entonces, nos preguntamos: ¿por qué el apuro? ¿por qué no se muestran los rostros, varios, los mejores, y se los pone a recorrer el país? ¿porqué la oposición no se da tiempo para construir esa candidatura? ¿por qué quieren decidirla ya, sabiendo que la elegirían los opositores más recalcitrantes o los poderes que se esconden detrás de estos procesos? Responder estas preguntas sería un ejercicio interesante.

Me temo que el apuro lo tienen los que quieren controlar el futuro. A estos los hemos visto imponer personajes de manera irresponsable. ¡Creo que ya basta!

Hay otro argumentos para esperar:
*Tener varias candidaturas en la calle, intentando enamorar al pueblo, abriría muchos frentes de oposición.
* Muchos frente simultáneos distraerían las fuerzas y las energías del líder del gobierno y su fuerza se vería debilitada .
*Sin tener el adversario identificado, teniendo que pelear con varios a la vez,  muchos de sus dardos se perderían en el camino.

En cambio, si le ofrecemos desde ya una Diana para que apunte, les estaremos entregando el triunfo por adelantado. Por eso Chávez clama a gritos por un candidato.

lunes 4 de abril de 2011

ENTREVISTA EL NACIONAL 03/04/2011


EL NACIONAL - DOMINGO 03 DE ABRIL DE 2011
Siete Días
entrevista 
María Sol Pérez Schael
"Juan Bimba y Mr. Danger forman parte de la ideología dominante"
La investigadora considera que la inmadurez, el resentimiento y los complejos acompañan al ser venezolano, que oscila entre dos roles: el de abusador y el de víctima. Afirma que el Caracazo no fue un acto revolucionario, sino una revuelta consumista, y que la clase media ha entrado en la historia de las revoluciones
TAL LEVY


Se ha dedicado a desmontar viejos mitos y expresiones arraigadas, hasta llegar a calificar "la siembra del petróleo", difundida por Arturo Uslar Pietri, de frase culturalmente malsana. Pero ¿seguimos viviendo prisioneros de esa frase? "Absolutamente", contesta vía correo electrónico María Sol Pérez Schael, socióloga y doctora en Ciencias Políticas que desde hace varios años vive entre Caracas y París, donde recientemente se incorporó al Grupo de Estudios Interdisciplinario sobre Venezuela, integrado por investigadores y doctorandos de diversas universidades de Francia. 

La profesora titular retirada de la UCV y autora de Petróleo, cultura y poder en Venezuela, merecedor del Premio Conac de Ensayo Mariano Picón Salas en 1994 y reeditado este año por Los Libros de El Nacional, ahonda: --Puedo afirmar que en Venezuela hay sólo dos maneras de entender el tema petrolero: una supone que el petróleo es dinero, de allí que tenga sentido hablar de "siembra". Sembrar significa invertir el dinero correctamente. La otra visión imagina al petróleo como una riqueza escondida debajo de la tierra, suerte de caja fuerte de Rico Mac Pato que "los villanos" (me refiero al imperialismo y a los poderosos) vienen a robarnos, por eso hay que venderlo bien caro, es decir, "a precio justo". Estas visiones son ahora ¡razón de Estado! Y eso es trágico. Me pregunto por qué nos resulta tan difícil comprender que el petróleo no es dinero sino energía, energía que se consume en las industrias y es justamente ese consumo, es decir, la compra del petróleo, lo que ha forjado la compleja civilización moderna. Los países que compran y consumen petróleo progresan; en cambio, los que lo venden son ricos pero llenos de pobres. 

--¿Existe una discrepancia entre lo que somos los venezolanos y cómo nos vemos a nosotros mismos? --No. Yo diría, más bien, que oscilamos entre dos visiones representadas en el esquematismo del "vivo" y el "bobo" (o el Tío Tigre y el Tío Conejo). 

Con la imagen del "bobo" asumimos el rol del pobretón buena gente y dominado; allí tenemos al venezolano que utiliza la filosofía del "miamor" para disfrazar su incompetencia o que pretende manipular culpando de sus males a los demás. Por eso son tan elocuentes las figuras del Juan Bimba, que representa al pueblo llorón y frágil, o la del indígena de buen corazón engañado por el colonizador, ese famoso malvado Mr. Danger. En otras ocasiones, cuando no juega a ser víctima, entonces el venezolano se vuelve victimario y a su servicio tiene la imagen de Bolívar, el superhombre que cree saber más que los demás, el prepotente que se siente con derecho a todo, el barbarazo, el que tira la parada. Generalmente, este superhombre triunfa en asuntos irrelevantes y hace boxeo de sombra. Vivimos alternativamente esos dos roles: el de abusador y el de víctima. Así nos vemos y así terminamos siendo. Los venezolanos somos incapaces de reconocer nuestra autonomía, responsabilidad o competencia. Somos acomplejados... Y por eso, resentidos. 

--¿Qué ha pasado con Juan Bimba? ¿Mr. Danger ha resurgido o siempre estuvo allí? ¿Quiénes dominan hoy nuestra verdad cultural? --Ambas imágenes nos han acompañado a lo largo del siglo XX y, para nuestra desgracia, continúan estando allí en este comienzo del siglo XXI. 

Lo único que ha cambiado es que Juan Bimba y Mr. Danger tienen ahora carta de residencia y legítimos derechos. Forman parte de la ideología dominante. La realidad es que vivimos bajo el imperio del superhombre que ha venido a salvar al incompetente pueblo incapaz de hacer las cosas por sí mismo. Ese superhombre, legítimo heredero de Bolívar, es el osito de peluche que nos acompaña en nuestra inmadurez. Pero no es una novedad. Nuestra historia podría escribirse con la disputa entre los que se sienten herederos de Bolívar por la sangre y la identidad de clase (los mantuanos o los amos del valle) y los que se sienten herederos por las armas (los militares y los revolucionarios). ¿El pueblo? Un convidado de palo, el pretexto utilizado por esos grupos para hacerse con el país. 

--En Petróleo, cultura y po- der en Venezuela, usted escribió: "Nuestros líderes, como lo vimos en 1936 y en 1983, se afirman mediocremente con el discurso animista y simplificador: la riqueza es mala, el petróleo es culpable, los ricos son amos, corruptos y traidores; el pueblo es bueno si cree en Bolívar, ladino y esclavo si admira la vida confortable". 

Entonces, ¿todo sigue igual? --Creo que mientras el país no asuma su realidad y no entienda cuáles son sus verdaderas capacidades y limitaciones, no saldrá adelante. Mientras no se asuma responsable de su destino en lugar de andar culpando a Colón, al imperialismo o a los ricos, vivirá bajo el embrujo de esas imágenes consoladoras: del pobre pueblo bonachón pero ingenuo y el malvado enemigo que nos impide ser lo que queremos. 

¡Madura mijo!, podría decir alguna de nuestras abuelas. 

--En ese mismo libro afirma que el Caracazo fue una explosión social, no una acción política, debido a la inmediatez del movimiento y a la fantasía consumista. Si es así, ¿por qué la llamada revolución bolivariana toma el Caracazo como piedra angular, originaria? --Creo que el Caracazo fue una revuelta consumista que tomó la forma tradicional del saqueo (no olvidemos que saquear forma parte de la cultura política del venezolano). Pero eso no debe confundirnos. 

Durante el Caracazo, la gente no se vengaba de los políticos; protestaba contra la exclusión del mercado, porque no soportaban el alto costo de la vida, porque los bienes que necesitaban estaban fuera de su alcance. Por eso salió a tomar lo suyo. ¿Acaso no nos dicen que el petróleo es nuestro?, ¿acaso eso no significa que la riqueza es de todos? En febrero de 1989, la energía de la gente se concentró en el pillaje de aparatos eléctricos, comida y whisky, a nadie se le ocurrió atacar Miraflores o las sedes de los partidos. No, el Caracazo no fue un acto revolucionario como lo pretenden ahora. Pero quien tiene el poder escribe la historia y ¿quién no querría contar en su haber con un movimiento de masas tan potente como lo fue el del Caracazo? 

--Thomas Friedman, columnista del diario The New York Times, ha formulado la primera ley de la petropolítica, según la cual los niveles de democracia y de libertades en un petroestado son inversamente proporcionales al precio del petróleo; es decir, mientras más alto está el barril, menos libertades hay. 

¿Cree que la Venezuela actual suscribe esta afirmación? --Como tendencia sí, pero eso hay que explicarlo. En mi opinión, la restricción de libertades está asociada a cualquier país en el que el Estado concentre el poder económico. 

Ese es el caso de buena parte de las naciones petroleras (hay excepciones como Noruega o Canadá), que convierten al Estado (en realidad al gobierno) en el capitalista más rico y, a veces, en el único capitalista del país. En esas condiciones es inevitable que disminuyan las libertades y la primera es la económica, pues quien gobierna puede distribuir esa riqueza entre los sectores que le son cómplices y arruinar a quienes lo adversan. Puede enriquecer a sus compinches y corromper a los ciudadanos al transformarlos en clientes. 

Si al enorme poder económico le agregamos el centralismo en el poder político y la desaparición de los contrapoderes de la democracia (autonomía del Poder Legislativo, Judicial y Electoral), entonces no hay individuo ni libertad que valga. En Venezuela vamos en ese camino, pero nos queda todavía un trecho por recorrer antes de llegar al abismo. 

--En un artículo publicado en su blog Criticon-line y reproducido en ABC de la se- mana, afirma que la tunecina es la primera revolución protagonizada por las clases medias y que éstas son la expresión política propia de las sociedades modernas. ¿Por qué? ¿Qué papel desempeña la clase media, que merma cada vez más, en una nación como Venezuela? --Desde el punto de vista de la teoría política y de la sociología, la clase media ha sido poco estudiada y, podríamos decir, hasta despreciada. Se le considera una clase social mezquina, individualista y sin identidad, indiferente a la vida colectiva y a la política. Es una clase social conformista que carece del glamour de la burguesía y de la identidad retadora del proletariado. Sin embargo, la política ya no es lo que era antes, cuando imperaban las ideologías y los partidos. 

Hoy en día, sin esas restricciones institucionales, el individuo, múltiple e infinito, se impone como el nuevo sujeto político por excelencia. Al lado de esa explosión de expectativas que representa el imperio del individuo, vemos desarrollarse sociedades hipercomunicadas con las nuevas tecnologías. De la combinación de ambas dimensiones, la individual y la tecnológica, surge una nueva forma de comunicación política instantánea e infinita. 

Las personas pueden organizarse alrededor de cualquier objetivo, por más irrelevante que sea, y para ello no necesitan el permiso de un partido o una organización, simplemente tienen la red. Por ello es que la política puede construirse desde el espacio privado e individual, y ése es el espacio de las clases medias. Así, pues, el individualismo ya no puede ser considerado asocial ni egoísta; al contrario, a través de Internet está volcado hacia la vida pública y, de ahora en adelante, será la base fundamental de las revueltas del futuro. Hay que decir que la clase media ha entrado en la historia de las revoluciones; lo hizo en Túnez, pero su eficiencia política ya había sido demostrada antes, si no pregúntele al presidente Obama.

sábado 22 de enero de 2011

¡La REVOLUCION DE LAS CLASES MEDIAS! o la potencialidad política del individualismo (una paradoja aparente)


La “revolución del jazmín”, revuelta popular protagonizada por los tunecinos, ha tomado por sorpresa al mundo.
¿Quién podía imaginar que la “excepcionalidad” de ese país (isla de laicidad en medio de un entorno islámico, con una creciente clase media y un crecimiento económico promedio de 5% en la década de los noventa y más de un 3% en los últimos años) podría producir una revuelta que desalojaría del poder una dictadura de 23 años?  Sin embargo, eso es lo que ha sucedido y Zine el Abidine Ben Ali,  en el poder desde 1989 por obra y gracia de una reforma constitucional (2002) que le permitía la reelección infinita, huyó de su país el 14 de enero 2011. Es verdad que Ben Ali no es el primer dictador desalojado del poder. En Venezuela, sin ir más lejos,  hicimos huir en la “vaca sagrada” a Pérez Jiménez en 1958 (hecho que, por cierto, celebrará la oposición este 23 de enero). Pero, hay algo   inédito en  la revuelta de los tunecinos: esta es la primera revolución protagonizada por las clases medias . ¡Eso sí que es extraordinario!
 Esa revolución inédita se corresponde con un mundo que ha entrado, de lleno, en la era de la comunicación política instantánea y polisémica, es decir, una época en la que la dinámica social se rige por la inmediatez del sentimiento y por la imprecisión de las expectativas. Nadie sabe a ciencia cierta lo que la gente quiere ni con qué intensidad y, por ello, resulta complicado anticipar y controlar la reacción política.
Puede decirse que, en cierta forma, la clase media es la expresión política propia de las sociedades modernas, complejas e inestables (a veces a niveles caóticos), y que su articulación como sujeto político ocurre al margen de las formas tradicionales (ideologías e unidad de intereses) que antes controlaban y promovían los partidos y las organizaciones políticas.
   Obviamente, el desprecio de la teoría y la filosofía política por las clases medias ha impedido comprender el fenómeno que estaba perfilándose. De allí la sorpresa. No obstante, se puede decir que el individualismo, vilipendiado hasta el cansancio por religiones e ideologías,  ha encontrado finalmente su cédula de identidad y ubicado su propio canal de comunicación.  Ese canal es internet, que no sólo vuelca la energía de las clases medias hacia la ciudad y los “otros” sino que subvierte sus relaciones con el poder (político y mediático). Su fuerza no es fácil de controlar y los beneficios políticos que produce son difícilmente aprovechables por los oportunistas.  Su territorio es la calle, su ritmo la instantaneidad y su valor, la independencia. Así, las clases medias, profundamente despreciadas por egoístas, consumidoras e incrédulas, hacen hoy su entrada triunfal desordenando la política del siglo XXI.
Mientras celebramos con los tunecinos la huida del dictador, celebremos también el que la Revolución del Jazmín haya puesto en evidencia este nuevo fenómeno. Celebremos que la afición al consumo y el individualismo adquieran carta de ciudadanía y que no sean sinónimo de indiferencia ni de egoísmo. Celebremos que en las nuevas modalidades de relación social el individualismo pueda tener éxito en las calles. Celebremos que el derecho a buscar el bienestar y la seguridad, derechos por los que la clase media venezolana ha estado luchando durante estos años sean legítimos y realizables. Celebremos ese individualismo libertario que se opone a la deriva totalitaria de los neopopulismos y, confiemos en que al final serán los valores de la libertad individual los que derrumben, una vez más, las barreras de los totalitarismos.
Para los venezolanos será sencillo comprender ahora el temor que el gobierno siente por internet, ese nuevo e indomable articulador de masas y potencial amenaza para su estabilidad. Veremos si los cubanos, altamente experimentados en represión y cuyas tenazas ensangrentadas tienen en la mira a las redes de internet, logran llevarse por los cachos el individualismo de  la clase media venezolana. Veremos si el “side step” de Chávez llamando al diálogo,  al que se refirió Rafael Poleo en su crónica del 17 de enero 2011[1] da resultado, o si las clases medias, que se han anotado triunfos electorales, sólo le han dispensado un respiro inmediato preparando la próxima embestida.


[1] http://media.noticias24.com/1101/poleo17.html



viernes 24 de diciembre de 2010

REFLEXIONES TRISTES DE FIN DE AÑO

Hay eventos políticos que invitan a la reflexión:
Laurent Gbagbo en Costa de Marfil ha perdido las elecciones y no ha entregado el poder. Las presiones internacionales han intervenido sin resultado y Alexander Lukashenko (Bielorusia) va por el mismo camino al realizar elecciones fraudulentas y luego meter presos a los candidatos presidenciales y más de 600 manifestantes. Estos señores están demostrando que pueden ser dictadores y la comunidad internacional impone sanciones y no pasa nada (¿a alguien se le ocurre pensar que el embargo a Cuba produjo algún efecto?). Por ese camino no se va a ninguna parte.
Pero vale la pena preguntarse qué es realmente un dictador.
Dictador no es el que quiere sino el que puede y para poder se necesita el respaldo de las armas. Por eso, puede decirse que Pérez Jiménez quiso pero no pudo pues los comacates lo sacaron del poder en poco tiempo. Hay otros, sin embargo, que quisieron y pudieron: JV Gómez es uno de ellos y murió tranquilamente en su cama. Franco, Stalin, Duvalier ídem, Castro va por el mismo camino. Antonio de Oliveira Salazar abandonó el poder después de casi 50 años por enfermedad (o vejez diríamos).  A Chapita tuvieron que asesinarlo en una emboscada pues estaba previsto que descansara en paz, cuando le llegara su hora, en su domicilio principal. Amin Dada salió del poder a causa de una invasión desde Tanzania y a Ceausesco lo arrastró la caída del muro de Berlín, es decir, el derrumbe de un mundo y una época que finalizaba (evento de envergadura mayor).
Hitler, Musolini y Milosevick no corrieron con la misma suerte por haber inventado una guerra. 
La lección es evidente: dictador es quien puede y si puede muere en su cama. Si se le ocurre hacer una guerra… probablemente no correrá con suerte.
No es un panorama alentador para finalizar el año ¿cierto?.

domingo 21 de noviembre de 2010

¿ESCRIBIR LO MISMO?

¿Qué queda del país que era? ¿se podrán curar algún día las enormes deformaciones creadas por una ideología malsana y una economía desquiciada? ¿cuántas generaciones tendrán hipotecado su futuro y ya no trabajarán para multiplicar su riqueza sino para reparar los daños y pagar las deudas de estos años? ¿cuánto tomará compensar  el profundo deterioro moral, físico y humano que ya nos afecta? Nadie puede saberlo, porque las drogas, las armas y el petróleo no pasan en vano. Su presencia es definitiva y su huella profunda. Ellas resumen las tres economías más potentes del planeta y si ya conocemos los perjuicios de la cultura petrolera ¿qué podemos esperar de su combinación con el narcotráfico y la guerra?.
La revolución, interesada en los fines sin preocuparse sobre la moralidad de los medios, ha convertido a Venezuela en el mercado ideal de las  mercancías envenenadas. Salir de este torbellino no será fácil y aunque el caso Mackled pareciera amenazar el castillo de naipes de la revolución, todavía hay dinero para seguir comprando almas y vidas.
Identifiqué estas amenazas en un blog escrito en septiembre del 2009, cuando me preocupaban los comentario favorable de Chomsky.... . Para no repetir lo mismo,  me cito parcialmente:

"Chomsky tres pies más alto" (septiembre del 2009)

LA NUEVA ECONOMIA: LA DROGA. La Oficina nacional antidrogas de Venezuela (ONA) hace saber lo siguiente: En el año 2000 se incautaron 14.405 kgs de cocaína, en el año 2007 subieron a 31.790 Kgs. En el rubro “drogas en general” (no sólo cocaína) la cifra correspondiente al año 2000 fue de 30.258 Kgs y para el 2007 subió a 97.134 kgs. Los detenidos en esos casos han sido en un 91% venezolanos, lo que significa que se trata de un negocio local y que Venezuela dejó de ser lo que era antes, un lugar de paso, para convertirse en próspera sede de negocios. La oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito (ONUDD), en su informe mundial 2007 señala que en el 2004, el país ocupó el cuarto lugar mundial con 31 toneladas de cocaína decomisada. Esto indica, según el mismo informe, que en Venezuela intervienen grupos bien organizados y dotados de abundantes recursos. En el 2007, en la 17ª. Reunión de Jefes de organismos encargados de combatir el tráfico ilícito de drogas en América Latina se señala que el 50% del volumen de cocaína incautado en el mundo vino de América Latina y que Venezuela fue el tercer país con 58 toneladas, lo que representaba un aumento de hasta el 88% con respecto al año anterior. Si hacemos un ejercicio matemático (el informe señala que el precio por gramo al mayor es $21 y al detal $107) tendremos que 58 toneladas representan una cifra de negocios que oscila entre $ 1.218.000.000 y $6.6.206.000.000. Suficiente para financiar muchas campañas políticas. Demás está recordar que la droga decomisada es apenas un pequeño porcentaje de lo que circula exitosamente.


viernes 17 de septiembre de 2010

COMPARACIONES QUE MATAN




Las comparaciones siempre son odiosas, dicen algunos, especialmente los conformistas que prefieren evitarlas para solazarse en su mediocridad…
Sin embargo, la realidad que nos revela una comparación puede ser más efectiva que mil palabras o mil explicaciones.
Veamos algunas comparaciones “antipáticas”

IRLANDA ES COMO CARACAS
Irlanda es un pequeño país, que fue conquistado por Cromwel en 1649 y perteneció al Reino Unido de Gran Bretaña hasta 1932. Fue, pues, colonizado por el imperio británico y apenas en 1937 logró independizarse y proclamar su primera constitución. La gran hambruna que afligió a su población a mediados del siglo XIX y la emigración masiva que la siguió, provocó que  Irlanda perdiera más de un millón de habitantes entre 1840 y 1950. Hoy día su población es un poco más de 4,2 millones de habitantes. ¡Es, pues, un país del tamaño de Caracas!. 
Sin embargo, ese pequeño país, casi una pequeña ciudad,  cuenta con una prestigiosa universidad, Trinity College de Dublín que, en el año 2009 obtuvo el puesto 43 entre las 100 mejores universidades del mundo. Irlanda ha obtenido, también, cuatro (4) Premios Nobel de Literatura: George Bernad Shaw, W.B. Yeats, Samuel Beckett y Seamos Heaney y un Premio Nobel de Física: Ernest Walton. Para avergonzar más a los pretenciosos, y generalmente acomplejados revolucionarios  de nuestras latitudes, Irlanda se da el lujo, además, de haber procreado uno de los monstruos de la literatura contemporánea: James Joyce y  un genio de la ironía anglosajona: Oscar Wilde.

LA ISLA DE SINGAPUR ES MÁS PEQUEÑA QUE MARGARITA
La república de Singapur es una isla de unos 700 km2 y su población es de 4,5 millones de habitantes (como Caracas, pues).
Fue colonia británica durante el siglo XIX y padeció la invasión japonesa durante la segunda guerra mundial. Luego se restauró el dominio británico hasta su independencia en 1959. Finalmente la República fue proclamada el 9 de agosto de 1965 (o sea, 130 años después de la declaración de independencia venezolana). 
Esos 700 Km2 de su superficie ni siquiera alcanzan el tamaño de la Isla de Margarita, que tiene unos 940 Km2. ¡Nada que decir con respecto a Venezuela que tiene 916.445 Km2 (o sea, que es 1.300 veces más grande que Singapur )!. Podemos agregar, para provocar mayor escozor en los resentidos que quieren inventar o errar, que esa pequeña isla asiática, que no cuenta con las exorbitantes riquezas minerales y petroleras venezolanas, logró en el año 2009 que el ingreso per capita de su población fuese de 48.500$. Ese mismo año el de Venezuela fue de 11.500$. Para mayor vergüenza del país caribeño, un singapurense puede esperar vivir hasta los 81 años. En Venezuela, si no lo asesinan o lo mata una bala perdida, con suerte podrá llegar hasta los 71.

Podemos hacer comparaciones menos escandalosas y más antipáticas todavía:

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
Si comparamos las creaciones culturales, que son las que crean identidad y alimentan el orgullo nacional, entonces hay que sentarse a llorar.
La India, por ejemplo (según reporta wikipedia) posee 35 lugares Patrimonio histórico de la humanidad (entre los que se incluyen maravillas como el Taj Mahal o los templos de Mahabalipuran o Khajuraho). Perú posee 10 (entre ellos Machu Pichu y el Cuzco), Méjico 29 (Palenque, Ciudada de México y Xochimilco, Chichén-Itzá). Venezuela tiene 4 (Coro, La vela de Coro, la Universidad Central y el Parque Canaima).

UN POBRE PAIS RICO Y LLENO DE MILITARES
Durante muchos años pensé que Venezuela era una país muy particular. No poseía una civilización como la pre-colombina pues su población aborigen, los Caribe, nómadas y guerreros, fue aniquilada durante la conquista. Desde el punto de vista de la cultura Venezuela era, así, un desierto si se le comparaba con las creaciones Incas, Maya o Azteca. Los venezolanos debíamos conformarnos con lo que nos tocaba y a tenor de la conclusión sacada en 1848 por el polemista ecuatoriano Juan Montalvo: Ecuador era el convento, Colombia la universidad y Venezuela el cuartel.
Pues, bien, yo me conformaba con eso.
Me daba lástima que el país no recordara, con la frecuencia debida, a intelectuales como Roscio o Bello pero entre los soldados había algunos que valía la pena admirar. Particularmente me encantaba el aventurero y desenvuelto Miranda y lo prefería al iluminado Simón Bolívar. En fin, el hecho es que al país le quedaba, al menos, la gloria de sus ejércitos libertadores. Así podía haber sido hasta que llegó Chávez y, desafortunadamente, en lugar del gallardo liberador de pueblos, este soldado convencido de reencarnar al libertador, en la víspera del siglo XXI, vino a imponer el mismo caudillismo de montoneras del siglo XIX. Una tragedia de quien no tiene nada en su historia y, por ello, se ve obligado a repetirla a ver si algún día encuentra, por fin, algo.
No me ha sorprendido, pues, la visión del periodista Dominique Audibert quien lo describe en su ultimo reportaje (publicado en la edición de Le Point del 16 de septiembre) como un “Extravagante”, vestido con una increíble vestimenta de Supermán estrellado, con los colores de la bandera  venezolana, rojo, amarillo y azul . En opinión de este periodista Chávez se ha convertido en una caricatura de sí mismo y hasta podría comparársele con una especie de General Tapioca de izquierda.
Me contentan sus comparaciones. Al menos ahora los europeos están ajustando sus larga vistas y, poco a poco, caen en cuenta de lo que realmente sucede: Llaman a Chávez dictador democrático y admiten que la situación del país refleja lo que Petkoff, citado por el periodista de Le Point, resume de manera precisa: Chávez no es un dictador. No es ni un Castro ni un Pinochet. La anatomía de su poder es todavía democrática, pero su fisiología ya no lo es.

jueves 19 de agosto de 2010

POR FIN...

      Llamaba la atención que la prensa internacional no diera cuenta del grado de violencia que vive Venezuela. Sorprendía constatar la indiferencia de periodistas y opinadores ante un hecho revelador de la naturaleza de la revolución bolivariana: Violenta en todo sentido.
    Al llegar Chávez al poder, en 1998, morían anualmente en el país unas 2.000 personas a manos de la violencia. Aquello ya era escandaloso. Once años después mueren más de 16.000. ¿Es esta la estadística de una revolución pacífica y democrática?.
    Recientemente CNN ha transmitido un reportaje sobre "los guardianes de Chávez", grupo de encapuchados debidamente armado que, haciendo burla de la policía (que no llega nunca a tiempo), hace justicia "revolucionaria" como bien lo entiende. Viéndolos, y sabiendo que no son perseguidos ni molestados, uno no puede sino preguntarse si no serán acaso el brazo armado de la revolución. Una suerte de lumpen guerrillero, tiro alegre, que hace el trabajo sucio que los bolivarianos necesitan. Esta es, tal vez, otra astucia de esta revolución: dejar hacer, dejar pasar las acciones de este ejército paralelo que amedrenta a la población y hace huir del país a las generaciones jóvenes en busca de horizontes más tranquilos.
    Ha habido otros reportajes recientemente que vale la pena seguir. Revelan seguramente un cambio de óptica en los medios internacionales. En marzo de 2010 el canal M6 de Francia, en su programa Enquete Exlusive, transmitió una emisión titulada: Gangs, favelas, Miss univers: la folie Caracas. En esa emisión se ven imágenes que de haber podido censurarlas Chávez lo habría hecho. Afortunadamente Bernard de la Villardière, presentador del programa y poseedor de una Maestría en Ciencias Políticas trabaja fuera de su jurisdicción. Se puede ver en esta dirección: http://www.m6.fr/emission-enquete_exclusive/21-03-2010-gangs_favelas_miss_univers_la_folie_caracas-15048605.html

Igualmente la revista l'Express publicó en mayo de 2010 el reportaje Caracas la Cité de la peur, elaborado por Delphine Saubaber.  Se puede leer en esta dirección:http://www.lexpress.fr/actualite/monde/amerique/caracas-la-cite-de-la-peur_895300.html 


   No cabe duda, la sangre y el dolor que corre por las calles de Caracas y de Venezuela comienza también a recorrer el mundo. El Nacional y Tal Cual ya no están solos.